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5 cosas que deberías saber sobre ser un médium

Si alguna vez has tenido la extraña sensación de que alguien -o algo- está en tu casa, puede que seas médium. Un médium es una persona que tiene una gran sensibilidad y a menudo puede sentir espíritus y otras entidades a su alrededor. Son capaces de recibir mensajes de aquellos que han dejado este mundo y utilizan estos mensajes para ayudar a otros que también están perdidos. No es tan aterrador como parece; los médiums sólo representan el 0,2% de la población. Pero si sientes que eres capaz de percibir espíritus, o infieres que tus seres queridos están cerca, podría ser, entre muchas cosas, una señal de que tú también tienes un don para ser médium. Es por eso que te explico cinco cosas que todo futuro médium debería saber:

 

No estás solo

No importa a cuántas personas les cuentes tus habilidades mediúmnicas, es poco probable que alguien entienda por lo que estás pasando. A veces la gente confunde lo que es un problema mental (alucinaciones), con lo que representa una percepción real sobre aquello que se mantiene invisible a los ojos.

Si bien es cierto que trabajar este don te ayuda a perder el miedo a la muerte, también lo es que te expone a comunicarte con los que ya no están. Es posible que la mediumnidad se active tras la muerte de algún familiar que haya sufrido una enfermedad grave o haya fallecido en un accidente de tráfico. También es posible que hayas perdido a alguien cercano recientemente, o que estés experimentando un suceso traumático como una ruptura o un divorcio. Cuando una persona muere, no significa que haya desaparecido para siempre, pero en ocasiones sí se necesita un tiempo para que la gente se dé cuenta de que la persona ha muerto y para que la herida sane. Cuando los demás están de duelo, puede que sepas que no estás solo, que sientas la necesidad de explicarles que la vida no se reduce a este único plano de existencia, pero te recomiendo que seas precavido ya que, aunque tú tengas la intención de ayudar, el proceso de duelo, para el resto, pasa por aceptar la muerte para poder seguir. 

 

Es importante desarrollar tus habilidades y practicar con regularidad

La mediumnidad no es algo que se pueda «enseñar» pero tampoco depende únicamente de un don natural. La mediumnidad es esa capacidad que tenemos todos (algunos mucho más desarrollada que otros), pero con «tenerla no basta». Es importante la formación en este ámbito, así como una práctica regular, ya que solo con entrenamiento, podemos saber cómo atender a las señales y diferencial algunos mensajes de lo que puede ser la preocupación o la imaginación.

Así pues, no te fíes de ningún curso que por él mismo (y sin que tú hayas advertido tu capacidad mediúmnica), te enseñe a a hablar con los muertos o a ver sus señales. Pero puedes aprender a mejorar tus habilidades. La mejor manera de convertirse en un mejor médium es practicar regularmente. Cuanto más lo hagas, más destreza tendrás, no solo a la hora de recibir el mensaje, sino de filtrar de dónde proviene y de comunicarlo de la manera más hábil posible. No existe el médium perfecto. No hay un día en el que puedas decidir convertirte en médium. Es algo con lo que se nace y a la vez se hace. La única manera de convertirse en un buen médium es comprometerse con lo que implica y adquirir los conocimientos y experiencia necesaria para poderte mover en este ámbito. La práctica hace la perfección. Por duro que resulte, si no practicas, no mejorarás. No hay ningún atajo. 

 

Cómo convertirse en médium

Antes de empezar a intentar recibir mensajes del más allá, es importante entender que la mediumnidad no es algo unilateral. Es un flujo de información en dos direcciones. El médium tiene que estar abierto a recibir mensajes del otro lado, pero también tiene que estar abierto a los sentimientos de los que están en la tierra. No hay una «forma correcta» de convertirse en médium. La forma de empezar como médium depende completamente de ti. Hay muchos mitos en torno a lo que hacen los médiums o a cómo «nacen». Puede que oigas que la mayoría de los médiums son niños prodigio psíquicos o que hay que pasar por un tipo especial de «entrenamiento» para alcanzar este nivel. Estos mitos no tienen fundamento. Todos los días nacen muchos médiums. No importa lo que hayas pasado en tu vida o lo «abierto» que estés a las cosas espirituales. La mediumnidad es algo que está dentro de todos nosotros. Algunos serán más sensibles que otros, pero es algo que todos tienen el potencial de hacer.

 

Desarrolla tu intuición

La intuición es tu capacidad de sentir algo sin saber cómo se llama. Muchos médiums la describen como una «sensación» o «presencia» que «escuchan», aunque puede ir asociada a otras «claris» además de la clariaudiencia, como la clarividencia, la clarisensibilidad, etc. El primer paso para desarrollar tu intuición es dejar de intentar comprender todo lo que te ocurre. El siguiente paso es confiar en que existe algo que va más allá de tu mente racional, o consciencia inferior. Existe una supraconsciencia, el alma, que sabe más allá de tus sentidos. No es casualidad que hayas nacido con el talento de sentir espíritus y de poder conectar con los que han fallecido.

 

Los espíritus tratarán de comunicarse contigo

Existen diferentes tipos de espíritus. Algunos tratarán de ponerse en contacto contigo por curiosidad, como un niño que hace preguntas sobre ti. Otros son almas perdidas que quieren que alguien les ayude a encontrar el camino de vuelta a los vivos. Puede que oigas voces, veas imágenes o incluso tengas la sensación de que alguien está intentando llamar tu atención. Lo importante es prestarles atención, siempre que no genere interferencia en tu día a día. Debemos mantenernos enraizados, con «los pies en la tierra», y emocionalmente estables para poder trabajar con ellos. Si los ignoras, desaparecerán. Si les sigues prestando atención, intentarán comunicarse contigo. Tal vez intenten decirte quiénes son, de dónde vienen o qué quieren. Si alguien intenta ponerse en contacto contigo, no tengas miedo de hacer preguntas. Si no estás seguro de cómo hablar con el espíritu, siempre puedes preguntar a un ser querido del otro lado que pueda ayudarte. Lo importante es intentar establecer contacto. Si crees que estás haciendo algo mal, no tengas miedo de pedir ayuda.

 

No existe un «mal medio».

Hay médiums de todos los tamaños, formas y talentos. Algunos médiums pueden recibir información sobre el pasado y transmitir mensajes de sus seres queridos. Otros se centran más en el presente, ayudando a sus clientes con asuntos relacionados con su salud. No existe el «mejor» médium. Hay médiums que pueden ayudar en diferentes cuestiones. Ningún médium va a ser capaz de ayudar con una decisión importante de la vida como encontrar un trabajo o mudarse. Nadie puede ayudarte a tomar una decisión difícil como seguir con tu relación o romper con alguien. Hay algunos médiums que atraen más espíritus «malos» que otros. Pero no hay una regla general que diga cuáles son las competencias de un médium. Si quieres convertirte en médium, es importante que elijas un camino que sea adecuado para ti, basado en tus habilidades y tus deseos.

 

Conclusión

Los médiums son personas que tienen un don para percibir espíritus y utilizar la información que reciben para ayudar a otros. Aunque a algunos les pueda dar miedo, no es algo que a un medium le asuste. Todo lo contrario, puede llegar a resultar gratificante ya que a través de la mediumnidad se puede ayudar a la gente de muchas maneras diferentes. Una de las cosas que más sorprende, es el vivir cómo una sola experiencia de este tipo puede cambiar, en minutos, la idea que tenemos sobre la vida y la muerte. Hay muchos conceptos erróneos sobre los médiums, pero si estás interesado en este tipo de trabajo, es importante entender cómo son realmente.

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